jueves, 18 de diciembre de 2008

Recuerdos (Relato)

Caminando entre las corrientes oscuras de mi abandonado hogar llegué a la biblioteca sin darme cuenta. Al fin y al cabo ese era el lugar donde casi siempre estaba, gastando mi energía en limpiar el polvo que caía en mis preciados libros, y esperaba que algún día llegara alguien a hacerlo por mí, alguien que sintiera amor por ellos, como yo.

Miré los libros que escribí cuando aun vivía. Deseaba tanto leerlos otra vez, pero era imposible, era como tratar de ver sin mis anteojos, borroso. Aun así no tenía tanta fuerza como para sacarlos de allí.

La luna iluminaba la habitación, entonces me acerqué a la ventana rota y sin querer llamé a un recuerdo doloroso, mi suicidio. Ese hoyo en la ventana lo había hecho yo, estaba sentada en mi escritorio, justo acababa de escribir mi carta de justificación, entonces accioné el arma contra mi cabeza y la bala atravesó mi cerebro para salir por la ventana llevándose mi vida pero dejando atrás mi alma. Si lo hubiera sabido, no lo habría hecho, pues ahora era mucho peor. Los días pasaban mucho más lento, pues no podía dormir, y cuando sé era un ser como yo apenas habían cosas para hacer. Estaba pagando mi condena por haberlo hecho, no quería volver a estar sola, y creía que ya lo había visto todo. Pero ahora estaría sola para siempre.

Estuve parada al frente de la ventana tanto tiempo, que pude ver el amanecer, otra vez. Unas horas más tarde dos coches se estacionaron al frente de mi casa. De uno salió una anciana que había visto antes, pero no recordaba quien era, ni que hacía allí. Y del otro salió una familia, compuesta de cuatro personas, una pareja y sus dos hijos, un niño y una niña. Que me recordaron a mi hijos, seguramente ellos también habrían tenido hijos ya. Pero no los quería, pues por su abandono me había suicidado.

Cuando entraron pude verlos mejor. La niña me sintió cuando pasé a su lado, pues miró a su alrededor extrañada. Entonces descubrí que hacían allí y quien era aquella anciana.

Dibujé una sonrisa en mi rostro, pues ya no estaría sola.